3/27/2010

MANJARES DE ASIA CAÑETE PARA TI

Texto y fotos: Iván Reyna Ramos

La prodigiosa naturaleza ha bendecido al valle de Asia y a los asianos con inmejorables frutas enriquecidas con originalidad, variedad, aroma, sabor, textura e historia. Los visitantes que frecuentan el valle engríen sus paladares con los platos típicos y dulces que son toda una tentación gastronómica a 100 kilómetros al sur de Lima.

Una de las exquisiteces que se sirven en la mesa de los asianos es la sandía de pulpa anaranjada (variedad Melchora), una fruta sabrosa y refrescante (93% es agua) como la de carne roja, sólo que es ligeramente perecible pero intensamente llamativa por su color que se puede ver en los mercados de Mala y San Vicente de Cañete, pues la baja producción no permite que aún llegue al mercado limeño. De acuerdo con el ingeniero agrónomo Juan Carlos Marín Francia esta variedad se introdujo primero en los predios de Pampa Dolores en el valle de Mala allá por 1980, después se extendió por el valle de Asia, y hoy en el Fundo La Isla Alta, Pablo Chumpitaz Quispe cosecha las sandías de pulpa amarilla naranja. Un informe reciente de científicos de la Universidad de Texas de EE UU, dice que comer sandía relaja los vasos sanguíneos, tal como lo hace el Viagra para tratar la disfunción eréctil, además de sus propiedades antioxidantes que ayudan a evitar el estrés, el cáncer y el envejecimiento. Lo que para nosotros es una fruta más, para los africanos es considerada una reserva de agua antes que un alimento.

Este valle también es tierra de duraznos. Si bien es una fruta originaria de Asia (pero del continente, vale aclarar), es la fruta emblemática de los asianos que engalanan las mesas de los peruanos y extranjeros en sus distintas variedades: Huayco Rojo, Huayco Crema, Canario, Blanquillo, Oro Azteca, Oro Mel, Aconcagua, Abridor. De ahí que la Municipalidad de Asia realizó hace unos días el II Festival del Durazno en el que se pudo degustar los mejores frutos del valle. Pero también se tuvo ocasión de saborear comidas típicas como la sopa bruta, el cebiche de chanque, el picante, sudado de chita, camote huatiado, y como plato innovador una causa de camote de Asia. Mientras que en el concurso de postres de duraznos, destacaron la torta de durazno, negritos de durazno, pie de durazno, niditos en salsa de durazno, triples de durazno e incluso unos creativos duraznos acaramelados. Lo anecdótico vino después cuando los jurados dieron por ganador del concurso de postres de duraznos a un supremo dulce de higos.
Mientras esa paradoja ocurría en Capilla de Asia, en el anexo 9 de Octubre (kilómetro 94 de la Panamericana Sur), Marcela Soriano Vivas preparaba una suculenta pachamanca familiar, imponiendo el sabor de su natal Tauripampa (quebrada arriba del valle de Asia), como una de las alternativas culinarias de este valle que se enriquece con la mixtura de otros pueblos. Sin embargo, la tradición asiana sigue alimentando a sus habitantes con platos como la Chacalla, una avena que los asianos tienen el privilegio de degustarlos en el desayuno tal como lo hicieron los Incas, en base a maíz blanco molido a batán (mortero de piedra), con agua, canela, azúcar, y hervido en su punto, un preparado rico en carbohidratos y fibras, que favorece la digestión y reduce el colesterol.

Los fogones de Asia también doran las humitas dulces de choclo que se preparan todavía en su versión prehispánica porque son sólo de maíz y con algunos granos de maní tostado. En este valle es común deleitarse con los dulces de camotillos, y si es de camote de pulpa amarilla mejor. Las manos asianas preparan los deliciosos picarones en base a yuca con camote molido, endulzados con miel saborizados con hojas de higos.

El valle de Asia despide a sus visitantes con sus deliciosas uvas en sus variedades: Italia, Quebranta, Borgoña, Blanca, Red Globe, Uvina. Si se va por el anexo El Platanal se podrá encontrar a Jovino Muñoz Silva en plena cosecha de Red Globe o también llamada uva de mesa. Igualmente es preciso deleitarse con las lúcumas, apreciada por su cantidad y calidad de pulpa suave y harinosa, de color amarillo intenso, requerida por el mercado limeño para procesarlas como harina (lúcuma en polvo), que luego formarán parte de pasteles, mermeladas, helados, yogurts, milk shakes. En el fundo La Isla, Daniel Chumpitaz Quispe y Daniel Chumpitaz Hernández cosechan estos manjares. Después de todo, la mesa está servida.

No hay comentarios.: